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Hace un par de semanas estuve en el Club de Montaña Toloño aquí en Haro. Quería hacerme socio más que nada para sacarme la licencia federativa y el seguro de montaña, pero cuando fui allí me recibieron muy amablemente y me enseñaron todo el material y la bibliografía que tienen a disposición de los socios, y además me dijeron que el club tiene un pequeño rocódromo también en Haro.

El rocódromo está en las instalaciones del instituto público, por lo que sólo está abierto un par de horas los martes a partir de las ocho y media. Esto me viene perfecto, ya que los martes tengo clase de inglés de cinco a siete y luego voy al gimnasio hasta las ocho y media. El martes pasado me pasé por allí, pero estaba cerrado debido a que habían cambiado las llaves en el instituto. No obstante, pude conocer al grupito y presentarme.

Este martes ya estaba abierto de nuevo. Pasé con la intención de saludar, pero enseguida me empezaron a vacilar: que si allí no se iba a saludar, que si me daba miedo subir la pared,… Así que me puse el arnés y los gatos y estuve probando las vías. El rocódromo sólo tiene cuatro cuerdas y no tendrá más de diez metros de altura, pero tiene presas suficientes como para disfrutar un buen rato. También tiene un par de desplomes en el lado derecho, e incluso un boulder en la pared contraria.

Estuve allí hasta las diez menos cuarto, momento en el que suena una sirena y nos tenemos que marchar. Comparado con tener que ir a Vitoria corriendo entre semana para hacer prácticamente lo mismo, teniendo además que pagar cuatro euros por la entrada, esto es todo un lujo. Incluso la gente del grupo es toda muy maja. A partir de ahora iré todas las semanas.

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Rocódromo en Haro — 15/11/2011 — Álbum de fotos en Picasa.